La envidia es una emoción secundaria de tipo social, desagradable y como un sentimiento negativo. Sin embargo, como todas las emociones, es necesaria y por ello es importante aprender a regularla y así hacer de algo que consideramos negativo, beneficioso para nuestras vidas. La palabra envidia proviene del latín y significa “mala voluntad”. Una característica de esta emoción es que no es reconocible fácilmente por la propia persona que la está experimentando.
Por ello debido a la importancia que esto tiene en la vida de cada niños, el grupo formado por: Ana Montero, Andrea Sánchez, Belén Martínez, Irene Borsot y Raquel Rodríguez, hemos decidido mostrar algunas actividades que puedan servir de ayuda a los padres y profesores, para incrementar la educación emocional en los niños.
Una de las actividades a trabajar es el “El diccionario de las emociones”. El objetivo al realizar esta actividad es que los niños aprendan nuevas formas de expresarse emocionalmente a la vez que trabajan un vocabulario, el cual les permite conocer el nombre de varias emociones.
Para la realización de la misma, en cada cartulina los niños tiene que poner en grande el nombre de una emoción (ej: envidia, celos...), en este caso en concreto de cinco emociones. A continuación harán un dibujo de las situaciones que en su vida cotidiana les provoca este sentimiento(ej: cuando mi hermana mayor puede estar más tiempo jugando o viendo la tele que yo), y al terminar las ordenarán por orden alfabético.
Una vez que han hecho los dibujos, han puesto el nombre de cada emoción y explicado en qué situaciones les surge, pondrán una tapa con el título “El diccionario de las emociones” poniendo un hilo de lana por los agujeros.
La segunda actividad que permite el trabajo de las emociones y la educación emocional es la de “Reconocimiento de situaciones”. Con esta actividad se pretende que los niños identifiquen las emociones asociadas a distintas situaciones y que se habitúan tanto a reconocer sus propias emociones, como a reconocer las emociones ajenas.
Para realizarla, los alumnos deberán disponer de pequeñas cajas de cartón, de dimensiones similares a las cajas de patatas fritas del McDonald, y también de varias cartulinas de color amarillo, que simularán las patatas fritas. Para desarrollar la actividad tendrán que doblar las cartulinas en forma de rectángulo a modo de patatas fritas. En cada caja, se escribirá una palabra, como triste, alegría, enfado, diversión, envidia, etc. Por su parte, en las patatas la profesora o lo padres, escribirán situaciones de la vida cotidiana (por ejemplo, “si tu hermano recibe más regalos por el día de Reyes que tú, ¿Qué sientes?” o bien “si te dijeran que tu vas a tener otro hermano, ¿Cómo te sentirías?”). A continuación se les entregará a cada niño una patata y tendrán que clasificarla en la caja correspondiente.
Estas actividades son muy importantes para los niños, igual que lo son nuestras emociones y por ello no debemos dejar de trabajarlas con los niños. Aparte de estas actividades, la tarea fundamental de los padres en casa es la de dar ejemplo, enseñar a sus hijos que las emociones no son malas y razonar en caso de disputas en las cuales la reacción ante una emoción sea exagerada, hablando coloquialmente, “cuando la reacción sea mayor que el estímulo”.

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